Confesión de Fe

En estos siete artículos se resume la doctrina que creo y predico en esta página web y en las distintas redes sociales que administro.

Artículo Uno

Dios, en su sabiduría, desde el principio de la creación y a través de los siglos, ha hablado muchas veces y de muchas maneras al hombre por medio de sus profetas, y en estos últimos tiempos nos ha hablado a través de su hijo, Jesucristo. Quien además, dispuso que todo lo que había hablado quedara escrito como testimonio para el mundo, y preparó de antemano a hombres temerosos de su nombre para registrar, preservar y transmitir su santa palabra. Esta revelación quedó registrada y completada en 66 libros, y son los siguientes: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías, Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos de los Apóstoles, Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos, Santiago, 1 Pedro, 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, Judas y Apocalipsis.

Toda esta escritura es perfecta, inerrante e infalible. Bajo esta premisa se reconoce únicamente como inspirados los textos conocidos como: «Texto Masorético», para el Antiguo Testamento; y «Texto Recibido», para el Nuevo Testamento.

Artículo Dos

Dios, en su poder, gloria y eternidad, es uno; y su nombre es Jehová. En esta unidad divina existen tres personas, de una misma sustancia, poder, gloria y eternidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre es eterno, no procede de nada ni nadie. El Hijo es eterno, y procede del Padre. El Espíritu Santo es eterno y procede del Padre y del Hijo. Dios es espíritu, es el Dios vivo y verdadero, también es Santo, Justo, Bueno, Misericordioso, Poderoso, Eterno, Perfecto, Soberano, Sanador, Inmutable, Temible, Fuego consumidor.

Artículo Tres

Dios, en su amor, creo al hombre y a la mujer; los hizo a su imagen y semejanza en conocimiento, rectitud, justicia, santidad y con dominio sobre todas las criaturas. Pero debido a su desobediencia al mandato de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, murieron espiritualmente y cayeron en pecado. Desde entonces su relación con Dios fue rota y el hombre llegó a ser un enemigo de Dios, vendido al pecado.

Artículo Cuatro

Dios, en su gracia, determinó que la salvación es únicamente y exclusivamente por fe. Solo reconociendo que somos pecadores, pidiendo perdón por nuestros pecados y creyendo en la muerte y resurrección de Jesucristo, existe salvación. Las obras no son necesarias en cuanto a la salvación, pero si son la evidencia de una fe viva y verdadera. Los frutos son el testimonio del Espíritu Santo habitando en el creyente y la certeza de un corazón agradecido y amoroso hacia su Dios y su prójimo. Las obras que hagan los creyentes son buenas y aceptables ante Dios únicamente si estas son hechas con fe y esto es posible solo cuando el hombre ha sido renovado y capacitado por el Espíritu Santo, ya que, él es incapaz de realizarlas por sí mismo. Esto no quiere decir que el hombre sea un agente pasivo del Espíritu Santo, sino más bien significa que debe ser diligente en avivar al Espíritu y ocuparse en su salvación activamente con temor y temblor.

Artículo Cinco

Dios, en su justicia y santidad, ha preparado dos lugares como destino final para toda la humanidad. Cuando el hombre muere, se produce una separación entre su cuerpo y su alma.  El cuerpo mortal vuelve a la tierra de dónde provino y su alma inmortal es enviada al destino eterno que corresponda según sus obras. Estos dos lugares son: El fuego eterno, que fue creado para el diablo y sus ángeles, y para los que han rechazado al Señor Jesús. El cielo o el paraíso para los fieles.

Artículo Seis

Dios, en su soberanía, pensó en fundar su iglesia desde antes de la creación del mundo, y llevó a cabo ese plan divino creando a Adán y a Eva para que se multiplicaran, y así tener un pueblo único, una descendencia santa. Debido al pecado que cometió la primera pareja, el plan original de fundar una iglesia se hizo selectiva, y únicamente la componen los hombres escogidos desde antes de la fundación del mundo. La iglesia de Jesucristo está constituida por los redimidos de todos los tiempos, tribu, lengua y nación.

Artículo Siete

Dios ha determinado un día en el cual juzgará al mundo por medio de Jesucristo. El día y la hora nadie lo sabe, solo el Padre, quien así lo ha dispuesto para que su pueblo este siempre vigilante y esperando su venida. En el caso de los desobedientes la venida del Señor será como ladrón en la noche, ya que ellos no esperan ni anhelan el retorno del Gran Rey debido a que solo piensan en vivir para satisfacer los deseos de su carne y disfrutar de los deleites temporales y pasajeros que ofrece este mundo.

¡Aclaración!

Las confesiones de fe, por ningún motivo tienen la finalidad de estar por encima de la divina palabra de Dios, simplemente son un compendio de los puntos fundamentales de doctrina bíblica que un individuo o grupo de personas creen y predican. Al conocer el credo de una persona o grupo de personas, usted sabrá con certeza a que religión pertenecen y que doctrina enseñan.

“Les respondió Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. Si alguno quiere hacer su voluntad, conocerá acerca de la doctrina si viene de Dios, o si yo hablo de mí mismo. El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que lo envió, este es verdadero, y no hay en él injusticia”  (Juan 7:16-18).